Cambio de hora invierno 2021: cómo evitar que afecte al sueño de los niños

El cambio de hora de invierno 2021 está a la vuelta de la esquina. El próximo 31 de octubre habrá que atrasar el reloj  una hora. Cuando las agujas del reloj marquen las tres de la madrugada, se tendrán que retrasar a las dos. La modificación horaria de otoño se aplica en todos los países de la Unión Europea (UE), a fin de ajustar la jornada laboral a las horas de luz natural. A partir del domingo 31 de octubre amanecerá y anochecerá más pronto, hasta que el próximo marzo se realice el cambio horario de la primavera del 2022.

Todas las personas tenemos un reloj biológico interno que nos indica cuando es la hora de dormir y cuándo es la hora de despertarnos. La adaptación al nuevo horario de invierno trae consigo una serie de efectos que, aunque leves, se ven reflejados en la salud y el comportamiento, que puede verse especialmente reflejado en los niños, que además deben dormir más horas que un adulto.

Este cambio de rutina en los horarios de comida y sueño altera al niño y genera irritabilidad y alteraciones en su alimentación, especialmente en los lactantes. La mayoría de los peques se despiertan antes de lo habitual, lo que afecta a su sueño diurno y a la hora de acostarse por la noche. En otras palabras, los efectos del cambio en los biorritmos podrían ser similares a los del jet-lag.

Para evitar que ocurra esto, o al menos minimizar las consecuencias del cambio de hora en los niños, es recomendable comenzar a preparar al niño durante la semana anterior al cambio de horario, para que su adaptación sea progresiva y no todo de golpe la noche del sábado al domingo.

Cómo preparar a los niños para el cambio de hora

Para prevenir que el cambio de hora afecte al sueño y aliviar los problemas que puede ocasionar el cambio en el reloj biológico, la Asociación Española de Pediatría (AEP) recomienda:

• Adelantar un poco cada día las actividades rutinarias de juegos, comida y sueño para así hacer una transición más suave.

• Procurar exponer al niño a la luz natural para estimular la producción de serotonina (un neurotransmisor que ayuda a relajar el organismo).

• La AEP aconseja procurar que el niño reciba luz natural 15 minutos antes de despertarle, que desayune en una habitación muy iluminada, que vaya andando al colegio, etc

• Evitar que el niño utilice pantallas antes de irse a dormir, pues se ha comprobado las pantallas influyen negativamente en el sueño de los niños.

Una buena almohada para un buen descanso

Cambio de hora aparte, siempre resulta fundamental para un buen descanso en edades tempranas, que además de necesitar más horas de suelo suelen sufrir más a menudo terrores nocturnos, contar con una buen almohada, especialmente indicada para niños.

Como las almohadas especiales para niños de Bezzz, una almohada viscoelástica que ayudará a tu hijos a mejorar su postura al dormir, pues sostiene su cuello y su cabeza mientras duermen. Las almohadas Brezzz son idóneas para el tamaño de su cabeza, y su firmeza media ideal para el tamaño de su cuerpo.

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